martes, 14 de junio de 2011

Tim Flannery: EL CLIMA ESTÁ EN NUESTRAS MANOS



Tim Flannery: EL CLIMA ESTÁ EN NUESTRAS MANOS



     Durante los últimos 10.000 años el termostato de la Tierra -el mecanismo de control del clima- ha estado estacionado a una temperatura media de unos 14ºC. En general, a los seres humanos estos les ha venido estupendamente, y hemos sido capaces de organizarnos de una manera realmente impresionante: sembrando cultivos, domesticando animales y construyendo ciudades.

     Finalmente, en el siglo pasado, hemos creado una civilización verdaderamente global. Dado que en toda la historia de la Tierra las únicas otras criaturas capaces de organizarse de manera parecida son las hormigas, las abejas y las termitas -todos ellos seres diminutos en comparación con nosotros, con muy escasas necesidades de recursos-, resulta todo un logro.
Oncentración de CO2 en 2003
     El termostato de la Tierra es un mecanismo complejo y delicado, en cuyo centro reside el dióxido de carbono (CO2), un gas inodoro e incoloro formado por un átomo de carbono y dos átomos de oxígeno.

     El CO2 desempeña un papel esencial en mantener el equilibrio necesario para todo tipo de vida. También es un producto residual de los combustibles fósiles -carbón, petróleo y gas- que casi todas las personas del planeta utilizan para la calefacción, el transporte y sus demás necesidades energéticas. En planetas muertos como Venus y Marte, casi toda la atmósfera está compuesta de CO2, y lo mismo pasaría aquí si los seres vivos y los procesos de la Tierra no lo mantuvieran dentro de unos límites. Las rocas, la tierra y el agua de nuestro planeta están abarrotadas de átomos de carbono ávidos de ser transportados por el aire y combinarse con oxígeno. El carbono está en todas partes.

     Así pues, durante los últimos 10.000 años, la atmósfera de la Tierra ha estado compuesta de 300 partes de CO2 por millón. Se trata de una cantidad modesta, aunque ejerce una gran influencia sobre la temperatura del planeta. Creamos CO2 cada vez que quemamos combustibles fósiles para conducir un coche, preparar comida o encender la luz, y el gas producido de mantiene en la atmósfera alrededor de un siglo. Así que la proporción de CO2 presente en el aire que respiramos está provocando el calentamiento del planeta.

     A finales del año 2004, estaba realmente preocupado. Las principales publicaciones científicas del mundo estaban llenas de informes según los cuales los glaciares se derretían diez veces más deprisa de lo previsto, los gases invernadero de la atmósfera habían alcanzado niveles nunca vistos en millones de años, y algunas especies se extinguían como resultado del cambio climático. También se informaba de fenómenos meteorológicos extremos, prolongadas sequías y subidas del nivel de los mares.

     No podemos esperar que alguien resuelva en nuestro lugar el problema de las emisiones de carbono. Todos podemos marcar la diferencia y ayudar a combatir el cambio climático sin cambiar prácticamente nada en nuestro estilo de vida. Y en esto, el cambio climático es muy distinto de otros retos medioambientales como la pérdida de la biodiversidad o el agujero de la capa de ozono.

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